domingo, 26 de abril de 2015

Psicoanálisis: mis olvidos no se tocan.

El psicoanálisis es decisivo a la hora de analizar los conflictos del subconsciente originados en el pasado, bien sean sexuales o de otro tipo. Instintos reprimidos, ocultos al conocimiento y la reflexión. Incluso se asegura explicación a los sueños. Sigmund Freud, su creador, sabía lo que se hacía. A pesar de nunca saber lo suficiente... 

A mi eso de meterme en los asuntos de los demás me encanta, otra cosa es hurgar en mi memoria, que por cómo me duele la cabeza la debo tener a rebosar de basura.

En algún rincón de mi cabeza he de tener un tinglado de recuerdos que tienen que ver con personas y hechos cerrados al recuerdo. Si un déjà vu reconozco es experiencia ajena. Me niego a admitir que tiene algo que ver con un episodio propio del pasado. Todo ocurre inconsciente, todo al margen de mi voluntad. No soy testigo de mi pasado. 

Mi psiquiatra, como Freud, pone encima de la mesa su teléfono móvil en función de grabar hasta agotar mi paciencia y la batería. Esa fue la razón por la que de dama la rebajé a mujer. Hoy la traigo a de soslayo porque la tengo anotada en el Calendario Zaragozano para mañana. ¡Joder, dona, qué mujer!. Y vuelta a empezar, y vuelta a querer saber, que no a saber querer. La curiosidad mató al gato. No me se malinterprete, soy gente de paz que simplemente vive una fantasía que en un momento de su vida se confundió con la verdad. No sé cuánto hay de verdad en mi vida de ahora. Pero sigo creciendo desde que decidí vivir rodeado de libros ajenos a lo común en mi rutina.
    
Consciente de lo que leo, atrapo experiencias del conocimiento; subo y bajo a las metáforas que no frenan la pasión y las paradojas opuestas al común sentir por absurdas. De elegir sería hidalgo caballero de los sentimientos que corren desesperados para calmar las inquietudes sin interrogantes. Hidalgo caballero de las epopeyas de narrativo extenso y poemas maravillosos del amor digno. Miro hacia atrás en el tiempo y solo recuerdo el pasado cercano de la diosa de la palabra que encuentra explicación a mis dudas. 

Un día me encontraré con una dama en su poesía de claridad comprensiva y me iré con ella hasta ver las auroras de la primavera que alienta la travesía hasta alcanzar el misterio de la eterna soledad. Una dama de sueños y pasiones que solo aspire el aire onírico de un despertar a las palabras con rostro cubierto de risas y miradas decidoras de soslayo. (Nadie tiene derecho a recordarme mis olvidos).

3 comentarios:

  1. El jamón de pata negra... fijo.

    Muchas felicidades. Beso.

    Salud.

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  2. La noticia merece reconciliarte con tus lectores... Prometo no revelar lo del jamón. La cuestión es ganar. Beso.

    Salud.

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