viernes, 30 de mayo de 2014

Sin rencor.

Me cuenta Eugenio que es muy triste llegar a la vejez después de haber dedicado la vida a luchar por subsistir y apenas te quede una mínima pensión de hambre para morir dignamente. Me lo cuenta Eugenio y sé que se refiere a él mismo y también a los que vivieron una vida parecida a esta que nos tiene reservada Rajoy. Ojalá algún día los que votan o no se den cuenta que con suerte llegarán a viejos. Lo que puedo asegurar, sin ser economista gurú, es que llegarán enfermos. Y que ya se pueden ir encomendando a Dios. (Si son viejos que me perdonen, pero no lo entiendo).

Que la tristeza de Eugenio, mi viejo y sabio amigo, en un viernes de fiar les llegue al alma. Amén.

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