jueves, 6 de febrero de 2014

Amistad, amor y dignidad

Hay quien va diciendo por ahí que escribo sin saber y, además, a veces le pongo nombre de mujer. Es cierto, a veces escribo sin saber, pero otras no, y escribo sabiendo lo que escribo y de quién.
 
No es mi intención entrar en intimidades cuando aún está caliente el cuerpo de una amiga. La suya fue una vida de dignidad y trabajo, de amor por su familia. Amiga de sus amigos, aunque parca en palabras; por decir conmigo, pues llevaba años sin hablarme. ¡Joder, dona, joder!, ¿y ahora qué?
 
Diré de ella que fue una dama más que una mujer, una dama fuera de su tiempo que luego de un gran dolor no supo o no quiso rehacer su vida. Todo lo que tocaba era como una luz que iluminaba la sinceridad y el respeto por su vecindad... De su risa y su mirada prefiero no hablar, del amor que no quiso dar... Como la María enamorada de un imposible, dona, como la María... (Ella también te quiso a ti).

Hoy la muerte llamó a su puerta, y ocurrió la desgracia que fue el inicio del fin. De un amor que se disfrazó de amistad decir... que hoy es jueves, no es miércoles ni son las cinco de la tarde... Amistad, amor y dignidad.

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