miércoles, 27 de noviembre de 2013

Los sueños son para soñar

En la vida es necesario luchar por el tan deseado amor, a caminar cada día por el puente de lo único y lo verdadero. Porque no todo son sueños, también en parte es realidad y creación.
  
A los soñadores y soñadoras, aliento cercano, vaya mi reconocimiento, porque sin ellos estaría desconsolado en mi intimidad. No tendría el sonido de los ríos de mi tierra, no visionaría sus verdes montañas, el sabor del divino néctar de la sidra, tan siquiera tendría madreñes a la puerta. Asturias Paraíso Natural. Sin los sueños, por no tener, no tendría ni pasado.
  
En un instante, y de esto hace ya tiempo, me di cuenta que mi vida estaba llena de sueños incoherentes, por tanto, sin saber si alguno merecía la pena, me marqué la meta de examinarlos uno por uno, e intentar hacer realidad los más importantes y posibles. Sin embargo, para alcanzarlos tuve que pensar primero en el porqué de esos sueños. Todo tiene su porqué y los sueños no iban a ser algo menor, así que era cuestión de esforzarme e interpretarlos para obtener un resultado óptimo.
 
En mi vida he subido peldaños, y aunque menos, también los he bajado, pero entre unos y otros me han hecho crecer, madurar mis pensamientos, mis ideas. Y nunca estuve solo, ella estaba en mis sueños, siempre estuvo a mi lado alimentando mi espíritu. Ella en mis sueños y en mi vida real. Hablo de Carmen. Ella me enseño a no desfallecer, a luchar para alimentar mis mayores deseos, a interpretar la vida y encontrar una salida digna. A veces tenía la respuesta delante de mis ojos y no sabía articular una palabra certera. Acerca de esto, y ahora que sé que la mayoría de aquellos sueños se han hecho realidad, he de decir que todo fue gracias a ella: Carmen, mi mayor debilidad. Con ella aprendí a buscar el reflejo exacto de mí mismo entre las sombras y convencerme que todo lo que necesitaba para ser feliz lo tenía: no era una ilusión que se escapaba de mis dedos como arena de playa, ni tampoco una mentira, era el resultado de mi esfuerzo por lograr alcanzar mi propia realidad. Con ella acabé de ser el principal obstáculo para alcanzar mis sueños.
 
Al final creo que vale la pena soñar, preguntarse el por qué de los sueños y cómo hacerlos realidad. La respuesta siempre está en nuestro interior, en esa fuerza infinita que tenemos. Lo que deseamos lo podemos lograr con solo pensar que en la vida todo tiene una verdad y está llena de nuestra propia voluntad. Vale la pena soñar, y sobretodo vale la pena vivir para ver realizado los sueños. Y compartirlos con la Carmen bella de cada cual.

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