miércoles, 20 de noviembre de 2013

Lagrimas del corazón

Reconozco que no tengo suerte con mis amigas, pero no guardo rencor a ninguna, eso sí, recuerdo hechos y palabras sueltas, pequeños detalles y algún descuido. Y a veces necesito ir de urgencias a gritar a Les Seniaes porque si no me moriría de pena. No quiero señalar a ninguna en particular, porque luego de irse, para mí son todas iguales. Mis amigas idas siempre fueron mi mayor decepción. Y como de viejo no pasaré, me temo que llegará el fatídico día que mi esposa tendrá que contratar a las plañideras del pueblo para que me lloren... Yo, que no hace mucho tiempo era el George Clooney preferido para tomar café y pastas de té, ahora, triste de morir, mendigo un poco de amor por Caridad.
 
Hay amigas que amé, incluso llegué a pensar que podía tener algo con una... Y al final todas idas. Mis amigas irracionales en el pensamiento siempre mantuvieron eternas divagaciones. Sorprenderme, extrañarme a estas alturas, sería comenzar a entenderlas y ya es demasiado tarde. A mis amigas idas que aparecen de cuando en vez por de soslayo y se van sin decir, ¿qué decirles?
 
Los grandes de la historia murieron como tenían que morir... está escrito. Hasta Pilatos murió como tenía que morir.

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