lunes, 22 de abril de 2013

Mi esposa y Edward

Nietzsche sentenció: "En la comunidad democrática hay un rebaño y ningún pastor. Razón por la que su destino normal es caer en mano de un dictador, capaz y sin escrúpulos".

Hace tiempo leí, "El poder del pensamiento tenaz" del Vincent Peale. Y hubo una frase que me impactó profundamente. Caló en mi, y desde entonces quedó grabada en mi mente como un talismán: "Haz las cosas que temes y la muerte del temor será segura". Recordar esta frase me valió para vencer mis miedos en la oscuridad y disfrutar de sus sombras, hasta el punto de jugar a los fantasmas. Pero al cabo de un tiempo tenía otros miedos. Leí más libros pero no me los quitaron: ningún libro pudo con mis miedos. Sin embargo, en los años altos de la vida paso de todos ellos, no me parece un tema como para que deba preocuparme, aunque me hicieron sufrir. Cuando pienso en quien no pueda superar sus miedos, a esas personas, les digo que busquen ayuda profesional.

Viene a cuento el tema porque la semana pasada leí "Cuatro gigantes del alma" de Emilio Mira y López: El Miedo, La Ira, El Amor y El Deber. De los tres primeros, dice el autor, son innatos al hombre, mientras el deber, social y solidario, no es posible considerarlo en el mismo plano, aún cuando no es satisfecho, puede incluso, conducir a los máximos pesares y a la muerte a través del suicidio. De esos cuatro sentimientos, el miedo es el más doloroso. Se experimenta desde el nacimiento y ya no nos abandona. El miedo se nutre de nuestras carencias. Y su reacción natural es la huida. Uno huye sin saberlo, pero no huye del miedo, sino para liberarse de él. Miedo imaginario, no real, contra el que poco se puede hacer.

Un fantasma angustia y tortura la mente más que lo pueda hacer un asesino en serie. Los psicólogos que han estudiado el fenómeno lo llaman "resistencia al cambio". El individuo es un animal social de costumbres. Se adapta a lo que existe y conoce personalmente o por inducción el miedo. Experimenta, casi de manera instintiva o irracional cierto temor ante cualquier intento de renovación. Los miedos ejercen una gran influencia. Solo los inconscientes viven el miedo sin darle importancia. Afrontan sus consecuencias y los empujan e impulsan al abismo. Aún así, no dejan de sentir un cierto repelús al miedo real. Que no solo asustan los miedos imaginarios, también están los reales. Y hay que enfrentarse a ellos con valor y sacrificio. El llamado "poder del miedo" es el más poderoso de todos. El miedo real es esa fuerza oscura que persiste y obra de manera taimada, se asoma a la luz pero la oscuridad lo encandila. El miedo real asusta y sabe bien como hacerlo.

-Mi amor, disfruta de tus miedos en la penumbra como Edward que prefiere la oscuridad a la luz. Te aconsejo que leas "La saga crepúsculo", de Stephenie Meyer. Yo la he leído y ahora soy otra mujer, ven y relájate conmigo...
-¡Eh, me has hecho sangre!. (Ahora mis miedos son más gratificantes pero la luz me hace daño y le tengo pavor a mi esposa).

1 comentario:

  1. ¿Quien dijo miedo si para morir nacimos? ¡Hoy echenme todos los gusanos que no les tengo miedo! ¿Crepúsculo? Caray eso si es de temer.


    "¡Que pena tan grande!" "¡Ay que pena, que pena!"

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